Introducción

El zorongollo es un plato tradicional de Extremadura, especialmente popular en las provincias de Cáceres y Badajoz. Esta ensalada de pimientos asados tiene raíces profundas en la gastronomía rural, aprovechando los productos de la huerta local. Con el auge del turismo gastronómico, el zorongollo ha ganado notoriedad más allá de las fronteras regionales, siendo una muestra de la simplicidad y sabor de la cocina extremeña.

El producto en detalle

El zorongollo se elabora principalmente con pimientos rojos asados, que se pelan cuidadosamente para retirar la piel quemada. A estos se les añade tomate fresco, cebolla y ajo, todo ello cortado en trozos grandes. El aderezo típico incluye aceite de oliva virgen extra de la región, vinagre, sal y, en ocasiones, alguna hierba aromática como el perejil o el comino. La clave del sabor está en el asado lento de los pimientos, que potencia su dulzura natural y añade un toque ahumado característico.

Para su preparación, los pimientos se asan en un horno de leña o sobre brasas, un proceso que puede durar hasta una hora dependiendo de la intensidad del fuego. Tras el asado, se dejan reposar para facilitar la eliminación de la piel. Una vez preparados los ingredientes, se mezclan y se dejan marinar durante un par de horas para que los sabores se amalgamen.

Dónde probarlo

Para quienes deseen degustar el zorongollo en su versión más auténtica, se recomienda visitar el restaurante "El Figón de Eustaquio" en Cáceres, conocido por su enfoque tradicional en la cocina extremeña. Otra excelente opción es el "Mesón El Postigo" en Trujillo, donde el zorongollo se sirve como parte de su menú basado en recetas locales. Por último, el "Restaurante Nardi" en Plasencia ofrece una versión que destaca por el uso de ingredientes frescos de la comarca.