Observación del abejaruco europeo en la dehesa extremeña: comportamiento y áreas clave

En este mes de marzo de 2026, el abejaruco europeo, Merops apiaster, comienza su regreso a las dehesas de Extremadura desde sus cuarteles de invernada en África subsahariana. Esta ave, apreciada por su plumaje colorido y su vuelo ágil, es un indicador del inicio de la primavera en la región. La llegada masiva de estas aves convierte a los espacios naturales extremeños en un lugar privilegiado para la observación de aves.

Notas de campo

El abejaruco europeo es conocido por su dieta especializada, cazando insectos voladores, especialmente abejas y avispas. Su técnica de captura es fascinante: realiza vuelos cortos y precisos desde un posadero antes de atrapar a sus presas en el aire. No es raro observar a estos pájaros golpeando a sus presas contra las ramas para eliminar el aguijón antes de consumirlas.

Las dehesas de Extremadura ofrecen un hábitat ideal para el abejaruco, con áreas abiertas y numerosos posaderos en forma de árboles dispersos. Durante esta época, los abejarucos comienzan a buscar sitios adecuados para anidar, excavando túneles en taludes de arena o arcilla, donde pondrán sus huevos en las próximas semanas.

Guía de observación

Para aquellos interesados en observar al abejaruco europeo, se recomienda llevar binoculares con una magnificación de al menos 8x42 para apreciar los detalles de su plumaje y comportamiento desde una distancia respetuosa. Vestirse con ropa de colores neutros ayudará a evitar perturbar a las aves. Las dehesas alrededor de la Sierra de San Pedro y el área de Monfragüe son lugares excelentes para la observación.

Se debe tener especial cuidado en no acercarse demasiado a las áreas de anidación para no alterar su comportamiento reproductivo. Utilizar desde miradores y caminos establecidos es fundamental para minimizar el impacto en el entorno natural.